Muda ha tomado forma a partir de un estado sensible, no racional, no causal.
“Muda” es un símbolo de conexión entre la tierra y el cielo, una metáfora del hombre, una metamorfosis dual de restitución, un espejo de lo ausente. Es, si se quiere, un objeto ritual, de uso ritual. Es, en este caso, tanto la corteza para el árbol como es el cuerpo para el hombre una evidencia material de transmutación.